La ventaja competitiva de Rotary está en la entrega

Saul Castillo • 25 de julio de 2026

 Lo que nueve años y un equipo de rescate me enseñaron sobre la oportunidad que tenemos enfrente.

Juan Ramiro de la Fuente Pequeño

En septiembre de 2017 México tembló dos veces. El día 7, una magnitud 8.2 frente a las costas de Chiapas que golpeó duramente a Oaxaca. El día 19, una 7.1 que colapsó edificios en la Ciudad de México.

En esos días, el Dr. Juan Ramiro de la Fuente, socio del Club Rotario Monterrey y experto en seguridad, planteó a los clubes rotarios de Nuevo León una necesidad concreta: equipo de detección de personas bajo escombros —ultrasonido, cámaras térmicas, radiofrecuencia, identificación de masas, sondas y cámaras remotas—. Los clubes de Nuevo León, en conjunto y a través del Distrito 4130, lo adquirieron.

Juan Ramiro fue personalmente a Oaxaca y a la Ciudad de México. Operó el equipo. Coordinó esfuerzos con dependencias federales. Y mientras tanto, los clubes rotarios de las zonas afectadas sostenían centros de acopio.

Nueve años después, la historia volvió a ocurrir.

El 24 de junio de 2026, el norte de Venezuela se movió dos veces en treinta y nueve segundos: una magnitud 7.2 cerca de San Felipe, Yaracuy, y enseguida una 7.5 al sureste de Yumare. Un doblete sísmico, el terremoto más fuerte registrado en Venezuela en más de un siglo. La Guaira quedó declarada zona de desastre.

Juan Ramiro viajó a Venezuela. Llevó ese mismo equipo, el que los clubes de Nuevo León habían donado nueve años antes. Apoyó en terreno y se reunió con clubes rotarios venezolanos.

Y ahí encontró una operación en marcha. El Distrito 4370 activó su plataforma de respuesta inmediata ante desastres para asistir a más de seis mil familias damnificadas. Montaron logística en forma. Evaluaciones de ingeniería sobre el terreno. Centros de acopio abiertos en todo el país por rotarios junto con Rotaract e Interact. Redes de distribución coordinadas con actores locales autorizados.

Agua potable, víveres y primeros auxilios entregados directamente a las poblaciones afectadas. Medicamentos canalizados a la Cruz Roja Venezolana y a hospitales. Materiales de rescate a los bomberos y al centro USAR de La Guaira. Y con ShelterBox, el inicio de una “Aldea Rotary” coordinada con los gobiernos.

Ese esfuerzo recibió aportes desde siete países: Canadá, Ecuador, El Salvador, España, Guatemala, México y República Dominicana.

Vale la pena detenerse ahí, porque es fácil leerlo rápido. Los rotarios venezolanos hicieron lo que casi nadie en el mundo puede hacer: evaluar, acopiar, distribuir con actores verificados, interlocutar con autoridades y convertir la ayuda de siete países en entregas concretas, en su propio territorio y en medio de su propia emergencia. Eso tiene un nombre: infraestructura. Y merece todo nuestro reconocimiento.


La tesis

Quiero desarmar esta historia, porque contiene un argumento entero.

Primero: la donación se capitalizó. Un donativo a un fondo se gasta una vez. Ese equipo se compró una vez y ha servido en Oaxaca, en la Ciudad de México y ahora en Venezuela. Eso convierte la propuesta al donante en algo distinto: “invierte en una capacidad que Rotary va a desplegar durante la próxima década”. Ninguna plataforma de crowdfunding del mundo ofrece eso.

Segundo: el socio aportó Servicio a través de la Ocupación. La diferencia la hizo que un doctor experto en seguridad supiera cuál equipo comprar, cómo operarlo y con quién coordinarse. Esa Avenida, en su forma más literal, es el único recurso que ningún estado financiero alcanza a registrar.

Tercero, y es lo decisivo: el recurso llegó. El problema real de la ayuda ante desastres vive en la última milla. Los víveres se estancan, la logística se rompe, la ayuda llega tarde. Rotary tiene clubes locales en el destino: gente con nombre, dirección y reputación que se juega en su propia ciudad. Eso convierte una promesa en una garantía.

De ahí el título de este artículo, y la tesis que quiero dejar escrita sin adornos:

La ventaja competitiva de Rotary en el financiamiento colectivo está en la entrega.

Cualquier plataforma sabe recaudar. GoFundMe lo hace más rápido y más barato que nosotros. Ninguna sabe entregar. Y lo que el donante busca antes de decidirse es exactamente eso: certeza de que su dinero se convierte en algo que llega a alguien.

Nosotros tenemos esa certeza. Nos falta ponerla sobre la mesa.


Seis años de Raise for Rotary: los números, sin emoción

Hace unos días llegó el correo de aniversario de Raise for Rotary, la plataforma de recaudación entre pares (peer-to-peer) de La Fundación Rotaria. Traía tres cifras: desde agosto de 2020, más de cuatro mil actividades de captación han generado más de 3.5 millones de dólares para el Fondo PolioPlus, el Fondo Mundial, el Fondo de Respuesta ante Catástrofes y las áreas de interés.

Hagamos la aritmética con calma, que es la única forma seria de leer un dato.

Unos 875 dólares por actividad. Eso está por encima del promedio del mercado. Los benchmarks del sector ubican la recaudación promedio de una página individual entre 244 y 568 dólares, con un donativo típico cercano a los 66 dólares. El rotario que organiza una campaña recauda mejor que el organizador promedio del mundo. Tiene sentido: red amplia y cercana, causa con marca, credibilidad acumulada.

La curva va hacia arriba. En agosto de 2023 la plataforma reportaba unos dos mil eventos y 1.5 millones de dólares. Es decir: 750 dólares por evento en los primeros tres años, cerca de mil en los tres siguientes. El volumen se duplicó y el ticket promedio subió alrededor de un tercio.

Y sin embargo. Cuatro mil actividades en seis años son unas 667 al año. Repartidas entre los más de quinientos treinta distritos del mundo, eso da aproximadamente 1.25 actividades por distrito por año.

Para dimensionarlo desde fuera: según el vigésimo informe anual del Peer-to-peer Professional Forum, los treinta principales programas de recaudación entre pares de Estados Unidos levantaron 1,170 millones de dólares en 2025 con 2.63 millones de participantes. Una sola caminata, el Heart Walk de la American Heart Association, recaudó 121 millones en un año.

Rotary lleva 3.5 millones en seis.

Comparto esto porque el diagnóstico correcto es la única puerta a la oportunidad, y aquí la oportunidad es enorme precisamente porque el piso está tan bajo. Tenemos una herramienta increíble puesta al servicio de aquello que menos nos distingue.


La red social más antigua del mundo

Nos gusta decirlo, y es cierto. Rotary fue una red social ochenta y ocho años antes de que existiera Facebook. Nos falta traducir esa red al lenguaje del alcance digital.

El mercado ya nos dio la clave. El hallazgo más importante del sector es este: alrededor del 80% de los donantes primerizos de una organización llegan a través de una campaña de recaudación entre pares. Es, ante todo, el canal de captación de nuevos simpatizantes más potente que existe, y el ingreso llega detrás.

Y Raise for Rotary tiene una decisión de diseño verdaderamente inteligente que casi nadie ha notado: las donaciones de personas ajenas a Rotary se acreditan al club del organizador. La plataforma premia salir de nuestra propia burbuja.

Traducido: cada campaña que un socio abre coloca la marca Rotary frente a decenas de personas que nunca han estado en una sesión. El dinero es el subproducto. El contacto nuevo es el activo. Un club que necesita crecer debería mirar esta herramienta con ojos de membresía, no de recaudación.

Los multiplicadores están documentados: un organizador que envía apenas quince mensajes personales recauda alrededor de 76% más. Las páginas con historia, foto y motivo generan varias veces más donativos que las genéricas. El participante promedio suma cerca de cuatro donantes nuevos a la causa.

Con una advertencia que conviene tomar en serio. En 2026 el volumen de campañas del sector creció 18% mientras los dólares recaudados por participante cayeron 20%. Cada página adicional que se abre sin acompañamiento termina como una página abandonada. Si nuestra meta distrital fuera “que cada club abra una página”, reproduciríamos exactamente ese patrón. Diez organizadores bien acompañados rinden más que sesenta campañas abandonadas.


La voluntad está ahí, viva y abundante

Aquí en Monterrey vi cómo mucha gente se organizó por su cuenta para ayudar a Venezuela. Me invitaron a varios de esos eventos, incluidos torneos de padel para recaudar fondos. Personas de todos los ámbitos, moviéndose rápido, buscando la manera de que su aportación llegara.

Ese es el dato que quiero subrayar, y es una buena noticia: la generosidad está disponible y se activa sola. Lo que cada quien tuvo que resolver por su cuenta fue el camino.

Ahí está la distancia que quiero medir en este texto: la que separa lo que Rotary puede hacer de lo que Rotary puede recaudar.


Un paréntesis histórico que conviene recordar

En agosto de 2013 —siete años antes que Raise for Rotary— Rotary International lanzó Rotary Ideas . Era una plataforma donde un club publicaba un proyecto y buscaba lo que le faltaba: dinero, sí, pero también voluntarios, aliados y donaciones en especie. Rotary era explícito con el vocabulario: hablaba de crowdsourcing y no de crowdfunding , porque la herramienta permitía pedir socios, materiales o tiempo. Y lo decía con orgullo: a diferencia de Kickstarter o Indiegogo, Rotary Ideas privilegiaba las alianzas por encima del dinero.

Su función colaborativa terminó absorbida en el Centro de Proyectos de Servicio, que en agosto de 2024 sustituyó a Rotary Showcase.

Ahora observen la historia de Juan Ramiro a la luz de eso. Los clubes aportaron fondos . Juan Ramiro aportó conocimiento especializado . El equipo fue activo material . La coordinación con dependencias fue alianza . Los cuatro ejes exactos de Rotary Ideas.

Y aquí está lo notable: el mercado de 2026 todavía no ha resuelto eso. Revisen las plataformas líderes de hoy —GoFundMe Pro, Givebutter, Donorbox, Zeffy, Fundraise Up—. Todas mueven dinero. Ninguna resuelve “necesito cuarenta voluntarios, un camión y un especialista en rescate”. Rotary tuvo esa tesis una década antes que nadie, justo cuando el mundo empezaba a necesitarla.


La propuesta: el ciclo de la confianza

Hasta aquí el análisis. Ahora la parte que me corresponde como rotario: proponer.

Rotary tiene las cuatro piezas de un sistema completo, y las tenemos operando por separado. Puestas en orden, se convierten en un ciclo:

Etapa Qué hacemos Con qué
1. Recaudar Abrimos la causa a la red personal del socio Raise for Rotary y captación local
2. Ejecutar Entregamos donde nadie más llega Clubes rotarios en el destino
3. Comprobar Documentamos con fotos, fechas y responsables Centro de Proyectos de Servicio
4. Contar Volvemos visible lo que valió la pena Imagen Pública

Lo llamo el ciclo de la confianza , porque ese es el hilo que atraviesa las cuatro etapas. Veámoslas una por una.

1. Recaudar

Página pública por causa. Cada colecta con su propia página, causa específica y monto objetivo: “equipo de detección para el Distrito 4130” o “acopio para La Guaira con entrega verificada por el Distrito 4370”.

Un responsable con nombre y cara. Ese es nuestro activo diferencial. El donante de doscientos pesos confía en la persona que le pidió, a quien va a volver a ver en el súper.

Y aquí una segmentación que conviene dejar clara. Para el donante de doscientos, quinientos o dos mil pesos, lo que pesa es la confianza. Pedirle su RFC para que se ahorre sesenta pesos que probablemente nunca reclamará opera como una barrera de conversión disfrazada de beneficio. Lo que ese donante quiere saber es una sola cosa: ¿en qué se gastó?

Para el donante mayor —empresarial, patrimonial— la deducibilidad sí es decisiva, y ahí sí se requiere estructura formal: donataria autorizada vigente, CFDI y gobernanza. Son dos mercados distintos que hemos venido tratando como uno solo.

2. Ejecutar

Destino declarado y contraparte identificada. Quién recibe del otro lado. Con qué club. En qué punto. Eso es lo que ninguna plataforma de crowdfunding puede escribir en su página, y es exactamente lo que Rotary puede escribir en la suya.

3. Comprobar

Aquí no hace falta inventar nada. El Centro de Proyectos de Servicio, la plataforma digital que en agosto de 2024 sustituyó a Rotary Showcase, existe precisamente para esto: permite registrar el proyecto, sumar fotos y detalles, gestionarlo desde el celular, dar acceso a todos los funcionarios del club y compartir el enlace por correo, Facebook, WhatsApp o LinkedIn. Rotary lo plantea con todas sus letras: la plataforma vuelve más transparente el proceso del proyecto y sirve para demostrar su eficacia ante socios potenciales, colaboradores y donantes.

La regla que propongo es simple: toda colecta termina en un proyecto registrado, fotografiado y fechado, y el enlace regresa a las manos de quien donó.

Lo que el club agrega por su cuenta es la cifra —cuánto entró, en qué se gastó, con qué comprobante—, porque esa parte la plataforma todavía la deja abierta.

4. Contar

Y aquí está la pieza que convierte una lista de tareas en un sistema vivo.

Cuando la historia se cuenta bien, el ciclo vuelve a arrancar. Recordemos los datos: las páginas con historia, foto y motivo recaudan varias veces más que las genéricas, y el 80% de los donantes primerizos llegan por recaudación entre pares. Contar lo que pasó es el motor de la siguiente campaña.

Eso le da a Imagen Pública un papel distinto del que suele tener en los clubes. Deja de ser el área que documenta lo que ya ocurrió y pasa a ser la que alimenta la captación del año siguiente.

Y con eso viene un ajuste de foco que digo con cariño y con culpa propia. Nuestras sesiones y convivencias son estupendas, unen al club y merecen su fotografía. Lo que hace crecer a un club es que alguien de afuera vea a dónde llegó su dinero: el equipo comprado, el camión cargado, la familia que recibió. Volvamos viral lo que de verdad vale.


Por dónde empezar: un reto rumbo al 24 de octubre

Todo esto suena a plan de largo plazo, así que propongo un primer paso pequeño y con fecha.

El correo de aniversario de Raise for Rotary trae una novedad que encaja perfecto: ya se puede vincular la plataforma con Strava, la app de ejercicio, para que cada participante comparta su avance. Los retos deportivos son, además, uno de los formatos de captación que más crece en el mundo. Y tenemos una fecha hecha a la medida: el 24 de octubre, Día Mundial contra la Polio.

Imaginemos un reto físico distrital rumbo a esa fecha —kilómetros por la polio, corriendo o pedaleando— donde cada socio abre su página, suma su avance en Strava y lo comparte con su red. No hace falta montar ninguna estructura nueva: el dinero va a PolioPlus, que es la entrega mejor documentada que tiene Rotary; el proyecto se registra en el Centro de Proyectos de Servicio; y la historia se cuenta sola, todos los días, desde el celular de cada participante. Las cuatro etapas del ciclo, ejercitándose a la vez.

No propongo que lo abran los sesenta clubes. Propongo diez organizadores, bien acompañados, dispuestos a probarlo. Con eso basta para saber si el ciclo funciona en nuestro terreno.


La capacidad ya existe

Rotary tiene la red de última milla más extensa del mundo civil. Lo demostró en Oaxaca en 2017, lo demostró en la Ciudad de México, y los rotarios venezolanos lo volvieron a demostrar en La Guaira en 2026. Tiene especialistas dispuestos a subirse a un avión con un equipo bajo el brazo. Tiene clubes locales en el destino que responden con su nombre. Tiene ciento veinte años de reputación acumulada.

Tiene, sobre todo, el cuadro social. Rotary se diseñó desde el principio para sentar profesiones distintas en la misma mesa: hoy en nuestros clubes hay contadores, fiscalistas, abogados y especialistas de primer nivel que asisten a sesiones sin que nadie les pida lo que mejor saben hacer. Pedírselo tiene nombre en Rotary: Servicio a través de la Ocupación. Y es, de paso, la mejor herramienta de retención que tenemos.

Le falta una puerta de entrada digna de todo eso.

Los números de Raise for Rotary dicen que apenas hemos empezado: poco más de una campaña por distrito al año es un punto de partida que casi nadie ha pisado.

La filantropía evolucionó y Rotary evolucionó con ella. Las herramientas globales existen, y las locales podemos construirlas. El próximo 24 de octubre es una buena fecha para empezar a probarlo.

Falta una sola decisión: que la gente que quiere ayudar merezca encontrarnos.


 Saúl Castillo Valdés
Past Gobernador, Distrito 4130 de Rotary International (2024-2025)


Fuentes consultadas


  • Comunicado de sexto aniversario de Raise for Rotary, La Fundación Rotaria (2026)
  • Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) y reportes de prensa sobre el doblete sísmico de Venezuela del 24 de junio de 2026
  • El Nacional, Contrapunto y Unión Radio: cobertura de la respuesta del Distrito 4370 de Rotary International (julio de 2026)
  • Peer-to-peer Professional Forum, vigésimo informe anual Top 30 (2026)
  • Raisely, Fundraising Benchmarks Report; M+R Benchmarks 2026
  • Rotary International, “How Rotary Ideas is changing the landscape of crowdsourcing” (2014) y blog Service in Action
  • Rotary International, lanzamiento del Centro de Proyectos de Servicio (agosto de 2024)
  • Testimonio e imágenes del Dr. Juan Ramiro de la Fuente, Club Rotario Monterrey
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